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Evolución social del contagio del VIH

Jóvenes y VIH

Adolecentes que tienen menos de quince años y encuentran demasiado temprano el virus del Sida, cómplices las relaciones sexuales precoces: por ahora los casos no son muchos, pero el fenómeno no es nuevo. Es preocupante.

La edad promedio de las primeras relaciones sexuales oscila entre los 14 y 15 años y el riesgo de contagio empieza a manifestarse a partir de estas edades. Por esta razón las enfermedades de transmisión sexual están empezando a ganar terreno entre los más jóvenes. Aunque los adolescentes en sus primeras experiencias tienden a tener relaciones con coetáneos y, por eso, tienen una baja probabilidad de ser infectados. El riesgo aumenta después de los 17 cuando, sobre todo las chicas tienden a tener compañeros más grandes que han tenido mayor probabilidad de exponerse al VIH. Para estos jóvenes el daño es enorme. Tienen una probabilidad de vida de alrededor de setenta años y tendrán que coexistir con el virus y las terapias por muchísimo tiempo.

Es verdad que hoy los fármacos antirretrovirales permiten a las personas infectadas con HIV una sobrevivencia de cincuenta años, que no coincide a aquella que no tenga el virus. Algo hay que hacer, de Sida se habla muy poco, como si lo hubiéramos erradicado. La verdad es otra. Se puede curar, para sanar el camino es arduo.

Hemos logrado criar hijos sanos de seropositivos en terapia. Además, si se sigue el tratamiento a la letra durante el mismo no es, o casi, mas contagioso. El Sida sigue existiendo y hay una generación que no lo sabe, porque nadie le habla a los más jóvenes. Ni lo padres, que piensan que sus “niños” puedan tener un comportamiento a riesgo; ni siquiera el Estado porque no invierte en las campañas de prevención y tampoco en las escuelas porque cuando se les pregunta muy poco son los que saben responder.

Relaciones Sexuales

El contagio heterosexual es hoy día la manera de transmisión más frecuente del virus del Sida, a diferencia de cuando la epidemia tomó pie en Estados Unidos en los años ochenta (este año es el trigésimo aniversario de la identificación del virus, ocurrida en 1983 gracias al Dr. Luc Montagnier y el Dr. Robert Gallo).

En ese entonces los primeros casos se manifestaron entre la comunidad gay de San Francisco y de los adictos de heroína a través de jeringas que se pasaban entre ellos (en estos momentos este último tipo de contagio representa un muy pequeño porcentaje). Parecía que solamente estas dos categorías estaban a riesgo, hasta los años 90, cuando el virus se transmitió a las prostitutas y a los heterosexuales.

El Sida está cambiando sus facetas otra vez y también esta vez sigue los comportamientos de la sociedad, aprovechando de lo desprovisto que son los adolescentes, y su escaso sentido del peligro. Hay además que señalar del punto de vista epidémico hay una novedad que señalar, tiene que ver con los sexagenarios entre los cuales es en aumento el número de infecciones; cómplice el “Viagra”, o pastillas para la disfunción sexual, y la facilidad hoy día de tener sexo en establecimientos de “masajistas “ o a través de portales de páginas web. Superada cierta edad y muchas experiencias de vida, nos creemos casi inmunes de ciertos peligros, incluido el de una relación sexual ocasional.

Los casos “pediátricos”, aquellos el cual contagio es materno-fetal, han disminuido mucho gracias a la profilaxis con los fármacos durante la maternidad y el parto. Particularmente están a riesgo las madres de muy bajos recursos y que viven en zonas donde hay carencia de laboratorios para someterse a los controles prenatales que evitarían el contagio madre-hijo.

Prevención

Es justamente la idea que el Sida se puede vencer que hizo que se bajara la guardia en la prevención y la educación. Es indispensable intervenir con programa s de prevención en particular entre los más jóvenes. Es mucho más difícil curar a un quinceañero que un adulto, que mejor entiende la neceSidad de tomarse los medicamentos, después de las comidas, sin olvidarse, aunque no muestre ningún síntoma o malestar, porque de forma contraria el virus desarrolla resistencia a los fármacos.

En estos momentos hay solamente tres combinaciones de tratamientos, una vez agotadas estas vías no hay más nada que hacer. Además el Sida no es el único problema; hay otras enfermedades de transmisión sexual, como el Virus de Papiloma Humano (VPH), el herpes genital o la clamidia que hoy representan también unos graves problemas de salud.

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